martes, 17 de febrero de 2015

Avenida de Amparo Pérez



Una semana de relativo aislamiento y pasan tal cantidad de cosas que ni ausente de los medios de comunicación tradicionales he conseguido no enterarme. Una broma que se me había ocurrido en relación con tantas cosas que pasan en Madrid, la independencia de Madrid, en directo, que Esperanza y Tomás y Tania, y Joaquín Leguina que nunca ha tenido nada que ver con lo que pasa allí, todos ellos pasen a ser ciudadanos extranjeros y quizá los demás nos podamos entender mejor. Voy a repetirlo más. Se lo he escuchado en una mesa próxima a un ciudadano, con inconfundible acento de la capital, poniéndolo como ejemplo del disparate supremo. La independencia de Madrid. Pues miren, alomojó no. Un catalán nada nacionalista, muy cercano a Fraga en su momento, dice que Tarradellas ya situaba una parte notable de los problemas de la República en el guerracivilismo del PSOE madrileño. Ahí seguimos ochenta años después. Próximo combate ¿Zerolo-Gabilondo?

Pero en el aniversario del incendio que destrozó Santander, otro luto nos ha caído encima. La mujer que ha representado el papel de David frente a un ayuntamiento desalmado, ha fallecido y la expropiación de su casa, y la valoración por esa expropiación y que a los 87 años tengas que buscar más de 10.000 euros para completar lo que te pagan por tu vivienda para acceder a otra más pequeña y peor situada, algo ha tenido que ver en esa defunción. Ya lo advirtió su médico de familia.

Voy a ponerme pesado pero desde hoy hasta que el plazo de presentación de candidaturas finalice, voy a abogar porque se acabe el #ordenoymando en el ayuntamiento de la capital de Cantabria. Es toda una vida, casi dos, sin alternancia y esa esencia de la democracia no se puede obviar sin que el justo gobierno se resienta. Así, el programa por la alternancia es de mínimos y quien no lo pueda asumir es bueno que lo diga alto y claro. Los ciudadanos presiento que esta vez vamos a tomar muy buena nota.

Primero, si la aritmética lo permite, si el PP no obtiene mayoría absoluta, las candidaturas firmantes se comprometen a pactar un gobierno municipal de salvación con el objetivo de atender mejor los barrios menos favorecidos, disminuir la deuda y dejar de incrementar los impuestos. Los servicios sociales pueden aumentar su partida hasta que el riesgo de exclusión no sea una amenaza para amplios sectores de ciudadanos. Eso implica a los grupos actualmente en la oposición, PSC y PRC. Pero a la par, otros grupos nuevos o clásicos, con más puntos en común que diferencias, no pueden alegremente ir por separado a esa cita electoral. Hablo de IU, de Equo, de Podemos, de Compromiso por Cantabria… de quien suscriba esos mínimos. La ley electoral existe y castiga la división.

Segundo, si la alternancia llega a buen puerto, la nueva corporación bautizará antes de final del año con el nombre de Amparo Pérez la avenida que desde Cuatro Caminos llega a la S-20 incluyendo el nuevo tramo que pasa por encima de la casa de Amparo. Ya es hora de que Alonso Vega  desaparezca del callejero.

Es un proyecto moderado, mucho más moderado que los casi 80 años de gobierno municipal para el escaparate urbano y los poderosos. Es la hora de la trastienda y de la mayoría de la población.



   

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